VALLISNERIA GIGANTE

Vallisneria gigantea

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La Vallisneria gigante, identificada como Vallisneria gigantea, es una planta acuática muy apreciada por su capacidad para aportar volumen, color verde y estructura natural al acuario. Su forma de crecimiento permite utilizarla como fondo vegetal, refugio para peces pequeños y soporte para microorganismos beneficiosos. Los ejemplares pueden variar en altura y densidad según el cultivo, la iluminación y el período de adaptación después del traslado.

Esta especie procede de regiones tropicales y subtropicales de Asia y se desarrolla en cursos de agua, lagunas o zonas inundadas con buena disponibilidad de nutrientes. En el acuario ayuda a recrear ambientes más naturales, reduce la sensación de exposición de los peces y ofrece superficies para el establecimiento de biofilm. Aunque las plantas colaboran en el consumo de nutrientes, no sustituyen la filtración ni los cambios parciales de agua.

Puede desarrollar hojas largas que pueden superar 80 cm y se recomienda ubicarla en la zona posterior. Su ritmo de crecimiento es rápido mediante estolones, por lo que conviene dejar espacio entre ejemplares y anticipar futuras podas. Durante las primeras semanas algunas hojas antiguas pueden deteriorarse mientras la planta se adapta; lo importante es observar brotes nuevos, raíces firmes y tejidos sin zonas blandas o transparentes.

La iluminación recomendada es media, con un fotoperíodo estable que normalmente puede mantenerse entre siete y nueve horas. Un exceso de luz sin nutrientes equilibrados favorece la aparición de algas, mientras que una iluminación insuficiente produce crecimiento débil. La intensidad debe ajustarse paulatinamente, observando la respuesta de la planta y evitando cambios bruscos que alteren el equilibrio general del acuario.

Se mantiene bien entre 20 – 28 °C, con pH aproximado de 6.5 – 8.0. Tolera distintas durezas, pero agradece estabilidad y circulación suficiente para distribuir nutrientes sin maltratar las hojas. Un sustrato nutritivo o fertilización regular puede mejorar su desarrollo. Cuando se utilizan fertilizantes líquidos, deben dosificarse según el volumen real y el consumo del acuario, evitando acumulaciones innecesarias.

Para plantarla correctamente se debe enterrar únicamente las raíces y dejar la corona sobre el sustrato. Las herramientas de punta fina facilitan la colocación sin aplastar raíces ni tallos. Es recomendable retirar hojas deterioradas y limpiar suavemente restos de lana de roca o gel de cultivo antes de introducirla. Una plantación ordenada permite que la luz llegue a los brotes jóvenes y reduce la acumulación de materia orgánica entre las hojas.

La Vallisneria gigante proporciona refugio para alevines, camarones y peces tímidos. También crea límites visuales que disminuyen persecuciones y contribuye a que las especies territoriales distribuyan mejor el espacio. Sus superficies alojan bacterias y pequeños organismos que forman parte del ecosistema. Sin embargo, las hojas muertas deben retirarse para impedir que se descompongan y aumenten la carga orgánica.

La propagación puede realizarse aprovechando su crecimiento natural y separando brotes o esquejes cuando poseen raíces o longitud suficientes. Las herramientas deben estar limpias y los cortes deben efectuarse sin desgarrar el tejido. Después de la poda conviene mantener una rutina estable de luz y fertilización, ya que las modificaciones simultáneas dificultan identificar la causa de cualquier problema de crecimiento.

Por su valor ornamental y funcional, la Vallisneria gigante es una excelente elección para acuarios comunitarios y plantados. Con iluminación proporcionada, nutrientes equilibrados y podas oportunas, Vallisneria gigantea puede formar macizos saludables y duraderos. Su presencia mejora la apariencia del paisaje, ofrece seguridad a los habitantes y contribuye a un entorno más complejo, estable y agradable de observar.

TEMPERATURA

20 – 28 °C

PH

6.5 – 8.0

ILUMINACIÓN

Media