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BAMBOO SHRIMP
Atyopsis moluccensis
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OBSERVACIONES
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El Bamboo Shrimp, identificado como Atyopsis moluccensis, es un invertebrado ornamental que aporta comportamiento, color y una forma distinta de explorar el acuario. Puede alcanzar 7 a 10 cm y su aspecto varía ligeramente entre ejemplares. La talla comercial indicada es all size. Antes de incorporarlo se debe comprobar que el acuario esté maduro, libre de cobre y con parámetros estables.
Procede de Sudeste Asiático y en la naturaleza ocupa arroyos con corriente, rocas y refugios. Allí encuentra superficies para alimentarse, refugios frente a depredadores y una corriente adecuada a su forma de vida. En cautiverio conviene reproducir esas condiciones mediante rocas, troncos, hojas, plantas y zonas sombreadas. Un acuario recién instalado rara vez ofrece el biofilm y la estabilidad que estos animales necesitan.
Su comportamiento es pacífico y filtrador. Pasa gran parte del tiempo buscando alimento o eligiendo puntos favorables dentro del acuario. No debe interpretarse como un simple “limpiador”, porque necesita alimentación específica y cuidados propios. Puede convivir con peces pequeños y tranquilos que no intenten depredarlo, evitando cíclidos agresivos, peces globo y especies capaces de romper caparazones o capturar camarones.
Se recomienda un volumen mínimo de 80 litros, temperatura de 24 – 28 °C y pH de 6.5 – 7.5. La filtración debe mantener amonio y nitrito en cero, con nitratos controlados mediante cambios parciales. La oxigenación y la circulación se ajustan a la especie, dejando también áreas de descanso. Las entradas del filtro deben protegerse cuando existan juveniles o ejemplares pequeños.
Su alimentación se basa en partículas microscópicas suspendidas, alimento pulverizado y microplancton. Es importante comprobar que realmente acceda al alimento, especialmente en acuarios comunitarios donde los peces consumen las raciones con rapidez. Las porciones deben ser pequeñas y retirarse si no se consumen. Las hojas secas aptas para acuario y las superficies maduras pueden aportar microorganismos, pero no reemplazan una dieta equilibrada.
La aclimatación debe realizarse lentamente, ya que los invertebrados son sensibles a diferencias de temperatura, pH y conductividad. El método por goteo resulta útil cuando el agua de origen difiere de la del acuario. Nunca se debe introducir el agua de transporte en el sistema principal. Tras el ingreso es normal que permanezca oculto mientras reconoce el entorno y encuentra refugios seguros.
Sus larvas requieren fases salobres, por lo que la reproducción doméstica es compleja. La reproducción no debe asumirse como garantía, pues depende de madurez, estabilidad, alimentación y, en algunas especies, de una fase larvaria con salinidad diferente. Si aparecen crías, se deben proteger las entradas del filtro y ofrecer alimento de tamaño apropiado. Mantener registros de parámetros facilita entender qué condiciones favorecen su desarrollo.
Debe existir corriente que lleve alimento hacia sus abanicos; un acuario demasiado limpio puede causarle inanición. También se debe evitar el uso de medicamentos o alguicidas sin confirmar su seguridad para invertebrados. El calcio y otros minerales influyen en la formación de caparazones o exoesqueletos, pero cualquier suplemento debe aplicarse con medición previa. La estabilidad es más importante que perseguir valores perfectos mediante correcciones constantes.
Con un acuario maduro, alimentación adecuada y compañeros respetuosos, el Bamboo Shrimp puede convertirse en un habitante fascinante. Atyopsis moluccensis permite observar conductas diferentes a las de los peces y contribuye a la diversidad visual del sistema. Su mantenimiento responsable exige reconocerlo como un animal con necesidades específicas y no únicamente como una herramienta de limpieza.
| TEMPERATURA | 24 – 28 °C |
|---|---|
| PH | 6.5 – 7.5 |








